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Del día a día a la visión a largo plazo: hackeando tu manera de trabajar

Del día a día a la visión a largo plazo: hackeando tu manera de trabajar

Era un jueves cualquiera. Reunión con una emprendedora que, entre ventas, proveedores y pagos, me dijo algo que se me quedó dando vueltas: “Necesito parar, pero no puedo. Si paro, se me cae todo… y si no paro, también.”

La escuché en silencio. No es la primera que lo dice. Hoy, buena parte de los emprendimientos y empresas pequeñas están operando al límite: sobreviviendo con creatividad, energía y mucha garra… pero sin foco, sin pausa y sin un plan que les permita anticiparse en vez de solo reaccionar. Bueno, no solo las empresas pequeñas, vemos también a muchos clientes de empresas grandes que si bien tienen más estructura y procedimientos “claros”, terminan cayendo en lo mismo: trabajando desde la urgencia, sin foco y con mucho desgaste.

Y esto no es solo una metáfora. Un estudio de Babson College, uno de los centros más reconocidos en emprendimiento a nivel global, revela que más del 70% de las PYMES que fracasan lo hacen no por falta de ideas, sino por falta de planificación y estrategia.

¿Y en el caso de las empresas grandes? Un reporte de McKinsey & Company (2022) mostró que solo el 22% de los ejecutivos en grandes corporaciones cree que sus planes estratégicos son directamente accionables, y menos del 30% siente que sus empresas traducen realmente la estrategia en acciones concretas a tiempo.

En nuestro trabajo, esto aparece una y otra vez: emprendedores y ejecutivos agotados, confundidos entre decisiones urgentes y las que realmente podrían cambiar el rumbo de su negocio. Con equipos que lo dan todo, pero que no saben hacia dónde están remando, y que, por tanto, muchas veces terminan desmotivándose y yéndose.

¿Qué falta ahí?

Una dirección clara. Y no solo tenerla, comunicarla. Y no solo una vez, muchas veces. Y no solo eso, sino revisarla junto al equipo frecuentemente para usarla de verdad y no perderla en el cajón una vez que hicimos el “check “ de tenerla…. Un marco para decidir, entregando autonomía y accountability a los equipos. Una forma de salir del cortoplacismo sin perder la realidad del día a día.

Eso es planificación inteligente, alineada a una estrategia.Y sí, también es hackear la mentalidad con la que venimos funcionando.

¿Qué implica realmente planificar estratégicamente?

Más allá del Excel, del PowerPoint o la plataforma de turno, planificar es animarse a parar para proyectar a dónde queremos ir, pensar distinto para hacer mejor.Es hacer el clic que muchas veces evitamos: dejar de sobrevivir semana a semana para empezar a diseñar el negocio o la gerencia que realmente queremos construir.

Significa:

  • ✅ Priorizar lo que importa (no solo lo que grita más fuerte), porque cuando todo es urgente o importante, entonces nada es urgente o importante.
  • ✅ Traducir sueños en decisiones concretas, pasando a la acción (¡¡por favor pasemos a la acción!!)
  • ✅ Identificar oportunidades, pero también riesgos reales.
  • ✅ Alinear a tu equipo y asignar tus recursos, casi siempre limitados, detrás de una hoja de ruta compartida.
  • ✅ Y, sobre todo, anticiparte a los cambios antes de que te pasen por encima. Y diría que no solo a los cambios, anticiparte en general a cada objetivo que quieras lograr, para proyectar bien las etapas y el tiempo que te tomará, sin subestimarlos como suele pasar.

Como señala un informe del Project Management Institute (PMI), las organizaciones con planificación estratégica clara tienen un 33% más de éxito en sus proyectos y un 25% menos de desviaciones presupuestarias.

Hackear el sistema (y tu propia manera de liderar)

En contextos complejos, lo primero que suele caer es el tiempo para pensar. Pero si no te das ese espacio, el negocio lo paga caro, quieras verlo o no…

Porque lo que no se ordena, se dispersa. Lo que no se conversa, se asume. Y lo que no se planifica, se improvisa.

En nuestros acompañamientos estratégicos, trabajamos junto a emprendedores, líderes y gerentes que ya entendieron algo clave: no se trata de hacerlo todo, sino de hacerlo con foco. Y muchas veces, no se trata de hacerlo solos.

Nos involucramos en el diseño, en las conversaciones clave, en las decisiones difíciles y en traducir los desafíos de hoy en acciones sostenibles para mañana.

¿Y si hoy fuera ese clic?

Tal vez no puedas parar toda la operación. Pero sí puedes elegir parar un momento para mirar con perspectiva. Y preguntarte:

  • ¿Cuáles son las decisiones importantes que vengo pateando porque no genero el espacio para pensarlas bien?
  • ¿Qué acciones ejecuto en automático y debería estar cuestionando para intencionar aquellas que sí muevan la aguja?
  • ¿Tengo la certeza de que el equipo avanza con foco o más bien trabajan con la cabeza dentro del bosque, mirando solo el día a día?

La planificación estratégica no es un lujo, es un imperativo. Es una herramienta real para liderar con inteligencia, incluso (y especialmente) cuando los recursos son escasos.

Y si sientes que ese clic ya está empezando, podemos ayudarte a convertirlo en un proceso permanente de decisiones con sentido.

Me cuentas y lo conversamos. Aprovecha que agosto, septiembre y octubre tenemos un descuento especial para nuestro servicio de “Planificación Estratégica”.

¡Yo te avisé!

Giannina Andrea Bacigalupo Ricci

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