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¿Quién sostiene a los que sostienen una organización? El lado invisible del liderazgo que pocos ven (y menos reconocen)

¿Quién sostiene a los que sostienen una organización? El lado invisible del liderazgo que pocos ven (y menos reconocen)

En el artículo anterior hablamos de cómo los “asumí que…” se filtran en el día a día de las empresas, generando costos silenciosos que terminan drenando tiempo, energía y confianza. Hoy queremos detenernos en otro ángulo igual de crucial: los líderes y mandos medios que, muchas veces en silencio, cargan con la tarea de sostener a sus equipos.

Porque sí, siempre hablamos de objetivos, indicadores, planificación. Pero, ¿cuántas veces nos preguntamos cómo están quienes mantienen toda esa maquinaria funcionando? Son los que traducen la estrategia en tareas diarias. Los que escuchan a un colaborador angustiado, aunque su propia cabeza esté a mil. Los que absorben la tensión entre la presión de arriba y los problemas del día a día.

Y sin embargo, en muchas empresas, estos mismos líderes no tienen con quién procesar sus propias dudas, frustraciones, decisiones o temores. Se asume que “por algo están en ese puesto” o que “ya deberían saber cómo manejarlo”.

¿Te suena? En Singulares lo vemos constantemente: gerentes con una agenda desbordada, enormes desafíos por delante y muy poca, o ninguna,  red real de contención para ellos en su rol de liderazgo.

¿Por qué importa tanto?

Porque cuando un líder se aísla, el equipo entero lo siente, repercutiendo en ellos y en los resultados que se persiguen.

Hay un dato contundente del último Gallup State of the Global Workplace (2023): los equipos liderados por personas altamente comprometidas tienen 59% menos rotación, 70% menos incidentes de seguridad y son 21% más rentables.

Pero, ¿cómo vamos a tener líderes comprometidos si están exhaustos o sin espacios para pensar y sentir con libertad?

En Singulares hablamos mucho de hackear la mentalidad y los sistemas de trabajo. Pero no hay mentalidad que hackear si la persona está saturada.

Por eso, cada vez que trabajamos con programas de liderazgo, partimos por abrir espacios donde los líderes puedan detenerse y preguntarse con honestidad: “¿Qué necesito para liderar bien a mi equipo?, ¿qué necesito de ti para lograrlo?” Donde ese “de ti” puede ser tu jefe directo o incluso tus pares.

A veces lo que se necesita es un espacio de coaching para repensar su forma de liderar. Otras, un taller para compartir vivencias y casos con sus pares, logrando experimentar un liderazgo mucho más acompañado. Muchas otras, simplemente una conversación genuina que los saque del “tengo que saberlo todo” y se den cuenta que lo que a uno le pasa al otro también…

¿Qué necesitas tú?

Si hoy lideras un equipo o acompañas a otros a liderar, te dejo una pregunta simple, pero que es importante que respondas con honestidad:

¿Qué necesitas tú para seguir sosteniendo y liderando a tu equipo?

Tal vez sea tiempo, tal vez un espacio seguro para conversar, o tal vez alguien que te ayude a ver lo que hoy no logras observar. Creemos que el liderazgo se construye en comunidad, con conversaciones valientes y la humildad de entender que nadie tiene que cargar solo. Porque los negocios no fracasan por falta de ideas, sino porque quienes deben ejecutarlas se quedan sin energía, sin foco o sin soporte.

¿Y si hoy empezaras a sostenerte tú también? Quizás ahí está el verdadero punto de inflexión para transformar tu liderazgo y el de tu equipo. En Singulares podemos ayudarte con todo esto, pero el primer paso debes darlo tú, ¿nos tomamos un café?.

Giannina Andrea Bacigalupo Ricci

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